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Un taller que nació de la pasión

En 2009, un pequeño espacio en Palermo se convirtió en el refugio de quienes buscaban reconectarse con lo manual, lo tangible, lo real. Lo que empezó como un proyecto personal se transformó en una comunidad de creadores.

Nuestra fundadora, Elena Marchetti, descubrió la cerámica durante un viaje por Japón. Allí entendió que el valor de una pieza no está solo en su forma final, sino en el proceso de crearla. Ese aprendizaje se convirtió en la filosofía de todo lo que hacemos.

Hoy, más de 850 personas han pasado por nuestras mesas de trabajo. Algunas vinieron buscando un hobby; otras encontraron una vocación. Muchas simplemente necesitaban un espacio donde sus manos pudieran crear mientras su mente descansaba.

Vista del taller de cerámica con luz natural

Lo que nos guía

Detalle de manos moldeando arcilla

El proceso importa tanto como el resultado

No nos apuramos. Cada persona tiene su ritmo, y respetarlo es parte esencial de nuestra metodología. Las piezas imperfectas tienen su propia belleza, y los errores son oportunidades de descubrimiento.

La técnica libera la creatividad

Dominar los fundamentos no limita; expande las posibilidades. Por eso enseñamos con rigor técnico pero sin rigidez creativa.

La comunidad enriquece

Los mejores aprendizajes suceden cuando alguien comparte un truco que descubrió, cuando se admira el trabajo del compañero, cuando se celebran los logros ajenos como propios.

El equipo que te acompaña

Ceramistas con formación técnica y vocación docente

Elena Marchetti, fundadora del taller

Elena Marchetti

Fundadora y directora

Tomás Aguirre, instructor de torno

Tomás Aguirre

Instructor de torno

Camila Fernández, especialista en esmaltes

Camila Fernández

Especialista en esmaltes

Martín Sosa, coordinador de eventos

Martín Sosa

Coordinador de eventos

Espacio del taller con estantes de piezas cerámicas

Nuestro espacio

El taller ocupa 180 metros cuadrados en un edificio histórico de Palermo. Grandes ventanales inundan el espacio de luz natural, elemento esencial para apreciar los colores y texturas de la arcilla.

Contamos con diez tornos eléctricos, mesas amplias para modelado manual, una zona de esmaltado con campana extractora, y dos hornos de alta temperatura que permiten trabajar con diferentes tipos de pastas cerámicas.

El ambiente está diseñado para inspirar: paredes con trabajos de alumnos, estantes con piezas en proceso, y siempre música suave de fondo.

¿Querés conocer el taller en persona?

Agendá una visita sin compromiso y descubrí si este espacio es para vos.

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